Pública · ficha de familia
Josefa Márquez Martin
4 de julio de 1928 — 25 de diciembre de 2022
Año 1928 En septiembre de este año se produce la visita de Miguel Primo de Rivera, Dictador y Presidente del Gobierno de España a la isla, quien, ya de paso, inaugura la Central Eléctrica de la Cicer en Guanarteme. También estuvo en la inauguración del Club Deportivo Canteras junto con el obispo Miguel Serra y Sucarrats, quien realizó la bendición. Este año se inaugura el monumento a León y Castillo realizada por Mariano Benlliure y ubicada en el Paseo de Chil, que había sido encargada por el Cabildo. En año marca el despegue y consolidación del núcleo urbano en los antiguos arenales de los Llanos de Guanarteme, junto a la playa de Las Canteras. Y en este año de inauguración nació Josefa en la Calle Celta del barrio de San José. Fue una niña enfermiza que adoraba a su padre y que llegó a estar al borde de no contarlo. Recordaba estar muy enferma y que un día al despertar se encontró junto a su cama al Obispo Pildaín. ( Que a diferencia de los de hoy en día, solía hacer visita a los enfermos). Durante varios años solo eran ella y su hermana que era dos años menor que ella. el resto de los hermanos que fueron llegando no sobrevivía mucho tiempo. Recordaba ver a alguno de ellos enfermos en la cama o ya amortajados, otros nacían muertos y otros eran abortos de su madre. El resto de los hermanos, los que si sobrevivieron tardaron en llegar lo que les permitió a ambas disfrutar de una infancia muy cercana a sus padres. La familia, en principio vivía bien hasta que su padre perdió el puesto de Guardia Municipal, entonces llegaron las estrecheces y el ir de una vivienda a otra. Aunque en realidad lo que alquilaban eran un cuarto. Eran casas grandes en las que en cada habitación vivía una familia, con un patio común donde se cocinaba y había un retrete, con suerte, no todas las casas lo tenían. Así vivieron entre San José y el Puerto. Recordaba, especialmente, haber vivido en la casa que llamaban "la caja del muerto", porque era una casa muy estrecha encajonada entre otras dos. En esos primeros años de su vida, su madre trabajaba y ella tenía que llevar la casa y cuidar de su hermana. Contaba como para poder cocinar se tenía que subir sobre una banqueta porque no llegaba a la cocina o como una noche de Reyes, al poco de comenzar la guerra, ella y su hermana estaban solas en su casa habitación cuando llegó su padre y las despertó para darle un tiovivo que daba vueltas al son de la música como regalo de Reyes para las dos y el hombre lloraba porque se había muerto alguien muy querido para él. Pero esa guerra supuso el final de su infancia, con ocho años, dejó su casa y la pusieron a trabajar de criada en una casa bien. Sus recuerdo más claro sobre la guerra era el recordarse junto a su hermana sentadas en la puerta de la casa y ver llegar a su madre corriendo para quitarlas de allí porque venían guardias civiles con los sables rozando las paredes (dicen que esto era una técnica para semblar el terror entre la gente). Trabajó muchos años en las casas de la gente bien de Las Palmas. En esas casas tenía que realizar tareas como fregar y encerar los pisos de rodilla, o cocinar (el día que le dieron a cocinar una langosta, fue épico, se asustó tanto al ver que estaba viva que la dejó caer al suelo y ella se subió a una silla. Cuando vino la dueña de la casa cogió la langosta y la metió en el caldero, para ella fue aún peor al escuchar el sonido de esta en el agua caliente, obvia decir que dejó esta casa). En una de ellas vio por primera vez un teléfono, y le daba tanto miedo que el dueño de la casa tuvo que obligarla a contestar, luego se aficionó a él como todos. Y así tantas y tantas cosas, que sería muy largo de contar todo lo que vivió en esas casas. Luego conoció a su marido, y se casaron, Tuvieron cinco hijos. Cuando nació la primera hija, necesitaban una casa para ellos y a través de su abuela consiguieron una casa social de la época en el Barrio de San Cristóbal. A ella no le gustaba, no podía dormir porque decía que un día el agua iba a entrar en la casa y no paró hasta que consiguió otra casa, ella misma se encargó de buscar a alguien que le cambiara la casa social por la suya. Así, que cuando encontró a alguien dispuesto al cambio, le falto tiempo para irse, su nuevo destino Schamann. Lo curioso es que al día siguiente de irse la casa de San Cristóbal se inundó. Su tío le decía que era una bruja por haber dicho que esa casa se iba a inundar. Y sí, un poco si que lo era, cuando te miraba y te decía estas enferma, lo estabas y tú aún no te habías enterado. Cuando te decía no te conviene ese chico, acertaba. Cuando te contaba el sueño que tuvo esa noche y luego veías que pasaba lo que te conto, la creías. Ella era así, capaz de asustarte con sus predicciones o de hacerte reír con sus historias Pero volviendo a su vida, podemos decir que durante los primeros años y con dos hijas, ella y su marido vivían más o manos bien, ella ya no trabajaba todo el día sino por horas y eso les permitía un deshago y poder estar con las niñas. Pero luego fueron llegando los demás y las cosas fueron más complicadas en lo económico y comenzó a trabajar como camarera de piso en los hoteles. Era una explotación, sabía cuando entraba a trabajar pero no cuando salía. Su último trabajo, antes de jubilarse, fue en el Hotel los Bardinos (hoy NC), que entonces era propiedad de Ruiz Mateo, recordaba lo mal que lo pasaron cuando las cosas le empezaron a ir mal , porque había muchos rumores y no sabían que iba a pasar con sus trabajos. La expropiación fue una etapa extraña para todos los que trabajaban allí que lo vivieron mal, no sabía que iba a ser de ellos, seguían cobrando pero no sabían si iban a cerrar el hotel o que iban a hacer con él. Al final se vendió y todos continuaron trabajando. Y allí se jubiló. Y los dos (ella y su marido, comenzaron a viajar y a vivir un poco lo que hasta entonces no habían vivido. Aquella niña delgaducha y enfermiza se convirtió en una mujer que, prácticamente, no paró de trabajar durante toda su vida, por eso esos años, tras su jubilación, fueron tan importante para ella. Al fin era libre para vivir un poco, para disfrutar. Cuando se quedó viuda fue un....."porque me has dejado sola". Realmente se enfadó con él. intentó seguir viviendo pero lo echaba mucho de menos, y a pesar de que aún vivió muchos más años, nunca lo perdonó y nunca dejó de extrañarlo. Pero a pesar de todo lo que toco vivir era una mujer alegre, de una sonrisa eterna. Era una campanilla y tenía la sonrisa más bonita del mundo.
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